Un Elegante Caballero tenía varios hijos; y uno de ellos le dijo: "Elegante Caballero, los temas que se me ocurren no me gustan en absoluto, además ando muy ocupado con varios asuntos y no me da tiempo de escribir en tu blog. Por ello te pido que me des la parte de ocio y tiempo libre que me corresponde" Y este noble Caballero cumplió el pedido.
Al poco tiempo el hijo que había pedido su tiempo y ocio se dedicó a gastar su botín como mejor le pareció. Es cierto, no todo el tiempo lo malgastó en tonterías. Pero cuando se dio cuenta de que pronto saldría de viaje y no vería a sus compañeros bloggers en un buen rato, le asaltó un gran remordimiento, y entonces regresó lleno de vergüenza a postear una pequeña historia.
El tiempo dirá si el Elegante Caballero le recibió con los brazos abiertos.
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