IV. Depresión
“Se te ve más animado, creo que ya lo superaste, leí que el sufrimiento no debe pasar de los 6 meses, y si lo hace hay que ir al loquero mi buen.”
“Bajaste algunos kilos, te ves mucho mejor, más sano.”
“Al menos ella ya no está sufriendo y es lo que todos queríamos, ¿no crees?”.
Harto de falsedades, salgo a caminar las calles; como pocas veces toda la gente sonríe, el sol brilla, bajo ese camión abandonado la vida de un par de cachorros comienza, todo tiene un color renovado, más claro, limpio, puro. . . pero. . . .
¿Por cuánto?
¿Cuánto le tomara a esos colores desteñirse?, ensuciarse hasta decaer en los eternos grises, ¿cuánto tiempo se necesita para que los cachorros crezcan? para que terminen deambulando estas calles, muertos de hambre, ¿cuánto tiempo pueden las personas sonreír sin razón aparente?
Toda esta “alegría” me evita, todo el fulgor de la misma vida, incluso mis deseos parecen negarse a sí mismos.
En resumen, todo es lo mismo que no existir.


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